Juan Fernando Segovia (I)

Sobre el bien común

«El orden natural de la política, derivado de la ley natural, incorpora las inclinaciones básicas del ser humano como presupuestos de la recta ordenación de la sociedad política y como exigencias de su fin, el bien común. (…) Consiguientemente, en el régimen político de la sociedad, corresponde al gobernante procurar las condiciones que respeten y encaminen la realización de esas inclinaciones propias de los hombres.

(…) Luego, la sociedad política reposa sobre las inclinaciones naturales del hombre. Tres son las inclinaciones básicas de la naturaleza humana según Santo Tomás: la primera, común a todas las sustancias, consiste en la preservación del propio ser; la segunda, que el hombre comparte con los animales, es la tendencia a la procreación, a la educación de los hijos y otras semejantes; la tercera, específicamente humana, es la inclinación de toda naturaleza racional a “buscar la verdad acerca de Dios y a vivir en sociedad”. Así, una sociedad bien constituida y regida, “ayuda a la conservación de la vida humana e impide su destrucción”, no sólo del individuo singular sino de la especie o género; y procura, también, “evitar la ignorancia, respetar a los conciudadanos y todo lo demás relacionado con esto”. Consecuentemente, el bien común político debe procurar los bienes específicos que perfeccionan la naturaleza humana. En principio, esos bienes son de dos clases, según Santo Tomás. “Para que un hombre sea de buena vida y costumbres necesita de dos cosas; una que es capital, la virtud que es base de la buena vida, otra secundaria y como instrumental, a saber, cantidad bastante de bienes corporales de cuyo uso se necesita para el ejercicio práctico de la virtud”.

Esto es, el bien común se compone principalmente de la buena vida, que es la vida virtuosa; y también de una suficiencia de bienes materiales (gratia vivendi) que permita satisfacer las necesidades básicas de los hombres en sociedad. (…) Luego, el bien común atiende a la plena satisfacción de las inclinaciones naturales de los hombres: la subsistencia personal, la subsistencia de las sociedades humanas, y la vida mejor o buena, en la virtud, inclusa la religión.» Juan Fernando Segovia en Orden natural de la política y orden artificial del Estado.